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Datos
históricos de la ciudad de Lodi En
un principio era un golfo entre los montes de las cadenas de los Alpes y de los
Apeninos, más tarde fue bajando la marea y poco a poco se retiraron las aguas,
naciendo así la llanura. Los
primeros habitantes, que se remontan a la Edad de Hierro, se asentaron en la
zona que hoy en día hay Gugnano, Montanaso y Lodivecchio (donde han sido
encontradas las ruinas), ya que eran islas de terreno sólido que daban buenas
cosechas y abundantes prados para el ganado. Después
del año 1000 a. C. los Galos se establecieron en nuestro territorio. En
el año 233 a. C., entre la primera y la segunda guerra púnica, llegaron los
Romanos, que después de derrotarlos, los declararon súbditos con autonomía
reducida. En
el 89 a. C. los Romanos concedieron a los Galos el "derecho latino".
Desde entonces, comerciantes y
soldados itálicos fueron llegando a nuestras tierras. Así fue como nació el
"municipium" romano de Laus Pompeia (la zona que hoy en día es
Lodivecchio), en honor a Strabone, que fue el primer fundador. A
partir del año 400 los Longobardos bajaron por Italia pasando por la Valle del
Po y amenazaron la seguridad de Laus Pompeia. En el 800 los longobardos fueron
sucedidos por el dominio de los Francos, que crearon el Sacro Romano Impero. Durante
el feudalismo Laus Pompeia fue gobernada por el Obispo Conde Andrea. En
1027, el Obispo Ariberto de Milán asaltó los castillos de Lodi y los sometió
a su poder hasta asediar toda la ciudad. En 1036 se
creó un frente sudista (Laus, Pavia y Cremona) contra Ariberto y las milicias
municipales milanesas fueron derrotadas en Campomalo. Sin
embargo, la victoria final de Milán fue inevitable ya que contaba con fuertes
ventajas políticas y económicas. Con el paso de los años la burguesía
conquistó Laus Pompeia y se hizo con el poder quitándoselo al obispo-conde y a
los nobles. El
Obispo-Conde Arderico de Vignate fue obligado a refugiarse en Milán y pidió la
venganza a sus conciudadanos. En
1111 las milicias milanesas tomaron posesión de nuestra ciudad, los lodianos se
defienden con la ayuda de los pavianos y los cremoneses, pero después de
resistirse durante un mes, se rindieron y el 24 de mayo Laus fue arrasada. La
paz impuesta por los milaneses supone la sujeción de éstos y la prohibición
para reconstruir los edificios derrumbados; de esta forma Laus existe sólo
formalmente. El 24 de abril del 1158 los milaneses incendiaron el resto de la
ciudad y Laus quedó completamente destruida. El
emperador Federico I de Svevia, llamado el Barbarosa por haber corroborado el
propio poder a Milán, que en ese momento ya era muy poderosa, decidió
reedificar Laus en una posición estratégica de la ribera del Adda. El
3 de agosto de 1158 Federico Barbarosa fundó la nueva ciudad de Lodi. Más tarde, las tropas imperiales, con la ayuda de los lodianos y los cremoneses, eliminaron la molesta presencia de Crema; Barbarosa ordenó el bloqueo económico de Milán, obligando a los milaneses a hacer las paces y a humillarse frente a Federico, precisamente en Lodi. En
1167 las comunidades padanas se reunieron en una alianza que denominaran
Lombarda, con la ciudad de Milán
como líder y a la que se adherirán además otras ciudades con fidelidad
gibelina, como Cremona. Lodi, que en un primer momento había rechazado la
adhesión, entra a formar parte de la Alianza con la cláusula “guardar
fidelidad al emperador”. El
Barbarosa reaccionó desterrando del Imperio las ciudades de la Alianza, excepto
la querida Lodi. A
principios del 1400, después de la muerte de Federico Barbarosa y de su sucesor,
Federico II de Svevia, Lodi volvió a convertirse en un centro menor del ducado
de Milán, comandado por
Giangaleazzo Visconti. Lodi
vive únicamente un periodo de independencia con Giovanni Vignati, hasta que en
1414, Filippo María Visconti le quita a Vignati tanto Piacenza como Lodi. Debido
a su importante posición estratégica, Lodi se verá implicada, por desgracia,
en la guerra entre Milán y
Venecia, atravesando por un largo periodo de epidemias, miedos y hambre. Casi toda Italia intervino en la guerra; el 9 de abril de 1454 los representantes de Milán, Venecia y de las otras regiones firmaron el tratado de paz (Paz de Lodi), que garantizará a Italia 40 años de tranquilidad. Este periodo se caracteriza principalmente por el largo episcopado de Carlo Pallavicino, que fue muy importante para sus obras: el Hospital del Spirito (actualmente el Hospital Maggiore), el Templo de la Incoronata, el tesoro de San Bassiano, que fue saqueado por Napoleón, la preciosa capilla de San Bernardino en el templo de San Francesco, la Catedral embelleció con un órgano, un reloj solar, vidrieras y esculturas de madera y también nació la primera biblioteca para jóvenes. Lodi
vivía un periodo pacifico con un “boom” en lo que se refiere al arte y la
cultura; todo se acabó cuando Ludovico Sforza decidió poner fin a la paz y
proclamar en Italia a Carlo VIII rey de Francia. Lodi
se encontraba de nuevo en el ojo del huracán y fue saqueada por todos (en orden
cronológico primero fueron los franceses, con el ejército Alianza de Cambrai,
el ejército de la Alianza Santa, los suizos, más tarde el retorno de los
franceses con la victoria de Melegnano, los alemanes, los españoles y
finalmente los venecianos). En
el año 1526 Lodi fue gobernada por el español Fabrizio Maramaldo. Los lodianos
no soportaban el gobierno revoltoso de Maramaldo y se rebelaron expulsando a los
españoles y adhiriéndose a la Alianza anti-española de Cognac. Los
conflictos no cesan y con la victoria de Carlo V, el ducado de Milán,
y de la misma forma Lodi, pasaron a pertenecer a España. En
el 700 empezó un periodo de guerras de secesión entre españoles y franceses
del Rey Sole; el gobierno francés
–que también era mal visto por los lodianos- sucede al español. En
1706, después de la victoria de Torino, llegaron los austríacos, que
permanecerían allí hasta la guerra de secesión polaca; más tarde llegaron de
nuevo los franceses con los piemonteses de Carlo Emanuele III de Savoia. Al
final de la tercera guerra de secesión, Lodi recibió con ilusión el retorno
de los austríacos. A
mediados del 700 Lodi floreció de nuevo en el aspecto arquitectónico: la
iglesia y el convento de San Filippo, el Templo de la Maddalena y
San Maria del Sole, nueva cara del municipio. El
16 de noviembre de 1786 Lodi se convertía en capital de provincia. En
1796 Napoleón Bonaparte decidio exportar los principios de la Ilustración (libertad,
fraternidad e igualdad) en Italia. Empieza
la ofensiva contra los ejércitos de la coalición anti-republicana y Napoleón
tiene el doble objetivo de hacer carrera y de enriquecer las casas de la
Hacienda de Francia con los ingresos de la Valpadana. Después
de arrollar el ejército francés, el Piemonte invadió desde el sur la
Lombardia, cogiendo por sorpresa las tropas imperiales. El
ejército austríaco se refugió en Adda (siendo consciente de que la pérdida
de Lodi significa perder Milán y la Lombardía), y los franceses entraron en la
ciudad de Casalpuserlengo y en seguida empiezó la guerra. Napoleón
obligó a los austríacos a retirarse y así, Lodi se convertía en su primer
gran triunfo. Con
las victorias de Napoleón nació la República Cisalpina y Lodi mantuvo el título
de capital de provincia. Cuando
Bonaparte se encuentra en Egipto cae la República Cisalpina y Lodi fue invadida
por los cosacos, pero a la vuelta reconquistó la Italia septentrional y creó
de nuevo la República Cisalpina. Lodi ya no era capital de provincia porque la
incorporan en el Departamento del Alto Po, con sede a Cremona. En
1802 la Cisalpina se convirtió en República, y Milán en su capital. Cuando
Napoleón se convirtió en Emperador la República se convirtió en Reino. Después
de la derrota de los franceses en Lipsia los austríacos regresaron a Italia, su
llegada se produjo en Lodi el 26 de abril de 1814 y en 1815 ésta se convertia
otra vez en capital. En
1848 Lodi contaba con 20.000 habitantes y los 4000 militares del Emperador
Giuseppe II estaban a las órdenes
del Archiduque Ernesto. El
gran detonante revolucionario se inició en París, prosigió en Milán con las
Cinco Jornadas pero Lodi no se movió debido a la intensa presencia militar. El
26 de marzo las tropas del general Radetzky se fugaron a Milán dejando libre la
ciudad de Lodi. Se
creó un gobierno provisional con Carlo Terzaghi y Abate Anelli como cabecillas,
que nos representan en el Gobierno de la Lombardía. El
30 de mayo Carlo Alberto de Savoya llega a Lodi, con la intención de annexionar
la Lombardía al Reino de la Sardeña. Con
el objetivo de liberarse de los austríacos, los lodianos apoyaron a Carlo
Alberto, aunque éste no consiguió vencer a los austríacos, que se habian
defendido en el Cuadrilátero. En
julio el general Radetzky recibia los refuerzos y contraatacó, derrotando así
las tropas de Carlo Alberto. El
3 de agosto de 1848 los austríacos desfilaron por las calles de Lodi. En
la primavera de 1859 los franco-piemonteses ocuparon Milán y derrotaron de
nuevo a los austríacos en las calles de Melegnano; los austríacos cruzaron la
ciudad de Lodi y quemaron el puente de madera, que fue reconstruido en 1863. Vittorio
Emanuele II llegó a Lodi el 20 de septiembre de 1859 y nos quitó otra vez la
capital de provincia. En
la segunda mitad del 800 es una de las cien ciudades del nuevo estado unitario,
liberal-moderado y centralizador de los Saboya. En
1864, nace el primer banco popular italiano (Banca Popolare di Lodi) -gracias a
Tiziano Zalli-, que renueva los viejos esquemas de la sociedad mizziniana de
mutuo auxilio. En
1870 la actividad agrícola se ve favorecida por los asentamientos industriales:
el más importante es la Polenghi Lombardo, la primera industria italiana en
producción a ciclo contínuo de leche alimentaria. Al
lado de ésta, dos importantes talleres téxtiles. En
1871 Secondo Cremonesi se convierte en el promotor de un Instituto Experimental
de una fábrica de quesos que conseguirá fama en Europa. Tiziano
Zalli fundará en 1874 la sociedad de gimnasia y esgrima "Fanfulla". Algunas iniciativas marcan los distintos años hasta que en 1915 el ciclón de la Primera Guerra Mundial llega también a nuestra ciudad.
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